Independiente del Valle: una compañía limitada

La historia del club ecuatoriano que llegó por primera vez a una final de Copa Libertadores no es muy conocida. Pocos saben de ella, exceptuando su propio país. Su estadio está ubicado en Sangolquí, una pequeña ciudad a pocos kilómetros de Quito. El Rumiñahui es su estadio, con una capacidad para apenas 7000  personas, aunque de vez en cuando ejercen su localía en el Atahualpa de la capital, como lo hicieron en los últimos partidos de Copa.

Todo comenzó en 2006, cuando el empresario Michell Deller, accionista de centros comerciales de la región, se interesó por invertir en fútbol. Ese mismo año se vinculó a la directiva de Independiente José Terán (así se llamaba el club en ese entonces), para luego asociarse a Franklin Tello, empresario de KFC –patrocinador- y actual presidente de la institución, e impulsar un nuevo proyecto.

La empresa fue constituida en 2008 con un capital inicial de 400 dólares, a modo de compañía limitada dedicada al fútbol. Lo primero que hizo fue modificar la denominación del club y los colores: pasó a llamarse Independiente del Valle, y el rojo se convirtió en azul y negro.

Ese momento fue un hito para el club. Volvió a nacer para iniciar un camino hacia el éxito. Hasta 2006 militó en la Segunda Categoría (3° división), al año siguiente ascendió a la Serie B y, en 2010, se afianzó a la Seria A de Ecuador. Y allí comenzó todo: desde 2013 suelen clasificarse a torneos internacionales y este miércoles disputarán un duelo copero histórico.

La única deuda pendiente es el público. Alrededor de 800 personas siguen al Rayado del Valle. Solamente en duelos importantes, dentro de un estadio con capacidad para 7000, alcanzan una cifra de 2000, y los 5000 restantes son visitantes. Sin embargo, al haber logrado avanzar instancia tras instancia de semejante manera (además de haber sido el único equipo ecuatoriano en pasar la fase de grupos), recibe el apoyo de todo Ecuador y, con el correr del tiempo, poco a poco, suma seguidores.

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