El encendido del pebetero olímpico, una tradición eterna

Se acabó la espera. Esta noche, se levantará el telón de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Como cada cuatro años, los ojos del mundo se empaparán de emociones, historias y epopeyas, al ritmo de la máxima cita del deporte mundial. Sin embargo, antes de que comience la acción, todos los flashes estarán puestos en la ceremonia inaugural.

Si bien cada apertura tiene sus particularidades, hay un instante que se repite y silencia al mundo con una sola imagen: el encendido del pebetero olímpico.

Para palpitar una nueva ceremonia de inauguración, Marketing Fútbol Club te propone un recorrido por los ocho encendidos más emblemáticos de la historia.

BERLIN 1936

De la mano del atleta alemán Fritz Schilgen, en los Juegos de Berlín 1936, se encendió por primera vez el pebetero olímpico. La idea de realizar este ritual surgió a partir de Carl Diem, el presidente del Comité Organizador de los Juegos, quien buscaba estrechar un vínculo con las tradiciones de los Juegos Olímpicos de la Antigüedad.

MÉXICO 1968

Los Juegos de México 1968, marcaron un antes y un después en la historia. Es que por primera vez, una mujer tuvo el honor de encender el pebetero olímpico. La afortunada fue la mexicana Enriqueta Basilio, quien fue considerada como la mejor atleta de su época.

BARCELONA 1992

Hubo lugar para la polémica en Barcelona 1992. Es que el arquero Antonio Rebollo, fue el encargado de encender el pebetero con su arco y flecha. Parado en el medio del estadio, apuntó y lanzó una bola de fuego que terminaría encendiendo el pebetero. Pero claro, ante la posibilidad de que el lanzamiento no diera en el blanco, los organizadores coordinaron un plan para encender el pebetero, aunque la flecha no llegara a destino.

ATLANTA 1996

Luego de que Barcelona sorprendiera con su puesta en escena, los Juegos de Atlanta 1996 paralizaron al mundo cuando, de pronto, apareció Muhammad Alí -haciéndole frente al Mal de Parkinson- como el actor elegido para grabar en la historia una imagen imborrable.

SYDNEY 2000

La atleta Cathy Freeman tuvo el privilegio de pararse a un costado del estadio olímpico de Sydney 2000 sobre una gran pileta, y encender lo que –minutos más tarde- se transformaría en el pebetero olímpico. La australiana, se quedó en el centro del círculo y vio como el anillo de fuego le pasó por encima de su cuerpo para elevarse y convertirse en el pebetero.

ATENAS 2004

Los velocistas griegos Kostas Kenteris y Ekaterini Thanou eran los encargados de encender el pebetero en los Juegos de Atenas 2004. Sin embargo, como ambos evadieron un control antidoping, se subieron a una moto y escaparon. Allí fue entonces cuando el regatista Nikolaus Kaklamanakis, recibió el llamado sagrado para ser el protagonista de una experiencia eterna.

BEIJING 2008

Como era de esperar, los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 ofrecieron una de las ceremonias más espectaculares de toda la historia. Y el momento del encendido del pebetero, no fue la excepción. El gimnasta Li Ning fue elevado sobre el estadio olímpico y, a través de una grúa que permitió la ilusión óptica, realizó un recorrido por todo el borde del estadio hasta encender el pebetero.

LONDRES 2012

La sorprendente apertura de Beijing, puso a los Juegos de Londres 2012 ante el interesante desafío de plantear una escena innovadora y extraordinaria. Y la ciudad del viejo continente, no defraudó. Los 204 mini pebeteros con los que ingresó cada delegación al estadio olímpico, simularon ser capullos de una flor que, al unirse, se convirtieron en el pebetero olímpico.

¿Qué tendrá preparado Río de Janeiro para sorprender al mundo y darle inicio a los primeros Juegos Olímpicos de Sudamérica? Sólo falta que llegue la hora. Y entregarse a disfrutar.

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