Los Grand Slams compiten por tener las mejores instalaciones

A días de que el Estadio Louise Armstrong -el segundo más importante de Flushing Meadows- haya cerrado sus puertas para someterse a una reconstrucción total, la competencia entre los Grand Slams por tener las mejores instalaciones, no para.

Wimbledon, que fue el segundo torneo grande en tener un estadio techado luego del Abierto de Australia, comenzó la construcción para colocarle un techo a la cancha número 1 del All England Club. La obra, que contará con una parte fija y otra retráctil, estará lista en 2019 y costará aproximadamente 81 millones de euros.

En la disputa por ver quien tiene las mejores instalaciones, el Abierto de Australia lleva las de ganar, ya que sus tres estadios principales cuentan con un techo restráctil. El US Open, en tanto, este año estrenó la cubierta en el Arthur Ashe y, en 2018, presentará el renovado ‘Armstrong’. Mientras que Roland Garros es el más atrasado, debido a que los vecinos de la zona y ecologistas frenan los proyectos de ampliación y remodelación de la Federación Francesa de Tenis.

 

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