Se derriba un mito: el padel no es un deporte que produzca muchas lesiones

Fernando Belasteguín

Faltan pocos días para que los mejores jugadores de pádel del mundo arriben a Argentina para darle vida en La Rural de Palermo a una etapa del circuito internacional WPT, en lo que será el Buenos Aires Padel Master. Al llegar, se encontrarán con que aquí todavía sigue vigente un estigma que ha perseguido a este deporte durante décadas. Es ese que dice que se trata de un deporte peligroso, que genera muchas lesiones. Se escribió en dudosas notas periodísticas, lo dijeron un par de médicos clínicos –nunca deportólogos ni especialistas- consultados de ocasión y hasta lo sostuvo algún informe televisivo de discutible rigor.  Pero es un mito. Así al menos lo asegura en esta entrevista el jefe de Traumatología del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CENARD), Javier Maquirriaín, un prestigioso especialista e investigador del Conicet que, además, es  el médico oficial del equipo argentino de Copa Davis.

“El pádel no es un deporte peligroso. Eso es un mito que se debe desterrar, ya que se trata de una disciplina con baja tasa de lesiones”, explica en su consultorio del CENARD, donde atiende día a día a algunos de los mayores exponentes del deporte argentino.

Lo hace con un tono pausado que transmite calma. No sale con los tapones de punta ni nada por el estilo. Es más, no busca polemizar. Sólo explica desde los datos y la experiencia. No quiere taparle la boca a nadie, sólo evitar que se siga difundiendo algo que, afirma, es erróneo.

¿El pádel genera muchas lesiones, o más que la mayoría de los deportes?

No. El pádel no es un deporte peligroso. Como toda actividad deportiva, tiene unos riesgos, y ha quedado un poco instalado –de manera errónea- que produce muchas lesiones. Hoy en día existe una coincidencia generalizada de que ese mito tuvo su origen en la gran cantidad de gente que se volcó, de manera masiva, a jugar a este deporte en nuestro país en la década del ‘90. Como subproducto de esto, alguna gente que no tenía la preparación física adecuada, se lesionó. Pero eso no quiere decir que la tasa de lesiones del deporte sea alta.

Es más, en los deportes de raqueta, las lesiones más habituales en el miembro superior son las que se dan por sobreuso. Y en el pádel esas dolencias son menos frecuentes que en otros disciplinas de esa rama.

Si toda esa gente que en los ’90 se volcó a jugar al pádel hubiera ido a realizar otro deporte en las mismas condiciones físicas ¿La cantidad de lesiones hubiera sido similar?

Por supuesto. En la actualidad, por ejemplo, con el fútbol femenino se está dando algo parecido a lo que ocurrió con el pádel en ese momento. Hay un auge. Y nos encontramos con muchas lesiones en chicas y mujeres que lo practican. Es lo mismo. Tiene que ver con la masividad. Pero no hay que olvidar que lo que importa es la tasa, el porcentaje de lesiones. Y en el pádel fue y es baja.

Maquirriaín es doctor en Medicina recibido en la UBA, especializado en medicina del deporte y en traumatología. Además, es profesor de la Universidad de Yale, de Estados Unidos, director médico de la Asociación Argentina de Tenis (AAT) y ex presidente de la Society for Tennis Medicine and Science.

En la época de furor del pádel en Argentina, la década del ’90, integró junto a Pablo Rovaletti una de las duplas top del ránking nacional, que competía mano a mano con una pareja histórica y archiconocida como la de Alejandro Lasaigues y Roberto Gattiker.

Alejado hace años del pádel profesional, lo practica “cada tanto” de manera recreativa, pero sigue disfrutando de ver los partidos del circuito mundial, el World Padel Tour (WPT), por Internet. Del 7 al 13 de noviembre lo podrá hacer en vivo y en directo en La Rural, en el Buenos Aires Padel Master. Y justamente ese ámbito, el más profesionalizado del mundo, es el que le entrega incluso más argumentos sobre la falsedad de esa idea del pádel como disciplina peligrosa.

Si vamos al terreno profesional ¿Cuál es el impacto de las lesiones allí?

En cuanto a lo estadístico, si vamos a los primeros números que tenemos, que se refieren a la cantidad de abandonos por lesión que ocurren en los principales circuitos profesionales de pádel, nos damos cuenta de que es ínfima, casi despreciable. A veces pasa una temporada entera con un solo abandono por lesión. Eso da la medida de que, si quienes más compiten y más entrenan, tienen una tasa de lesión muy baja, es porque el deporte no es peligroso. Y también nos enseña que el acondicionamiento físico previene posibles dolencias.

¿Por qué creés que se dio esto que llamás “mito”?

Creo que por lo que explicaba antes, de la gran cantidad de gente que comenzó a jugar al pádel en aquella época, y no siempre en la condición física adecuada, y porquese dieron algunas lesiones agudas, como la rotura del tendón de Aquiles, que impactan mucho en el afectado y en quienes juegan con él. Pero son cosas que pasan en todas las disciplinas. Y en algunas, en mucha mayor medida que en el pádel.

PRENSA: Buenos Aires Padel Master

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