El repechaje que tuvo en cancha un sólo equipo, una sola jugada y más de 15 mil aficionados

El 26 de septiembre de 1973, Chile enfrentó en Moscú a la Unión Soviética en el marco del encuentro de ida del repechaje para ingresar al mundial de Alemania que se jugaba al año siguiente.

El partido, jugado en el estadio Lenin con 60 mil personas, terminó 0 a 0.

Dos meses después debía jugarse la revancha en territorio chileno. En aquel momento, el país trasandino atravesaba una sensible situación política: Quince días antes del primer partido (11/9), el dictador Augusto Pinochet se autoproclamó Presidente, luego de que las Fuerzas Armadas derrocaran y asesinaran en el Palacio de la Moneda al por entonces mandatario nacional, Salvador Allende. 

Debido a la crisis institucional que atravesaba la nación chilena, el seleccionado de la Unión Soviética decidió no viajar.

El jugador Carlos Caszely, integrante de aquella Selección de Chile, contó a Diario Marca cómo fue el momento en que se enteraron de la decisión de los soviéticos: “A nosotros nos dio la noticia el presidente de la Federación Chilena de Fútbol, Francisco Fluxá. Viene a la concentración, nos dice que los rusos no vienen, y que, por tanto, estamos clasificados para Alemania. Pero nos dice que la FIFA había ordenado que teníamos que entrar a la cancha, y que teníamos que hacer el gol”.

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Tal como describió Caszely, el 21 de noviembre de 1973 los 11 jugadores titulares de “La Roja” ingresaron al campo de juego del Estadio Nacional de Chile.

Pinochet había ordenado que dicho “encuentro” en el escenario ubicado en Santiago, uno de los centros de detención más emblemáticos durante el régimen dictatorial del país. El objetivo era mostrarle al mundo una normalidad que no existía. La FIFA decidió mirar para otro lado. 

Los futbolistas se posicionaron en la cancha tal como estipulaba su dibujo táctico. En las tribunas había alrededor de 15 mil aficionados.

El árbitro pitó el inicio del “partido” y tres atacantes del seleccionado se pasaron la pelota hasta el área chica, donde Francisco Valdés remató y convirtió ese famoso gol necesario por FIFA para formalizar la clasificación a la Copa del Mundo.

Fue una sola jugada; menos de 30 segundos. Un hecho inédito e irrepetible hasta hoy en la historia del fútbol mundial.

Leonardo Véliz, integrante de aquel plantel, contó que minutos después de aquel lamentable episodio jugaron un amistoso ante el Santos de Brasil (ganado 5-1 por el equipo brasileño) “para que la gente que había pagado la entrada pudiese disfrutar del espectáculo”, aunque dejó en claro que el plantel no estaba de ánimos para jugar dicho encuentro.

El desempeño de Chile en el mundial de Alemania 1974 no fue bueno. Quedó eliminado en primera fase luego de haber empatado dos partidos y perdido uno.

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