Momentos históricos del fútbol: El saludo nazi de Inglaterra

El fútbol ocupa un lugar central en nuestras vidas cotidianas, en la economía y muchas veces, también en la historia. A continuación, un repaso por un momento histórico como fue el saludo nazi de la Selección Nacional de Inglaterra en un partido en Alemania.

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Todo comenzó en 1935. Inglaterra invitó a Alemania a disputar un partido amistoso, aún sin ser bien visto por algunos sectores de su sociedad, como en Tottenham, donde habitaba una numerosa cantidad de judíos, contra los que Adolf Hitler había lanzado tres meses antes las Leyes de Nuremberg que prohibía, entre otras cosas, la relación entre el pueblo alemán y el judío. Se sucedieron algunas protestas que terminaron con varios detenidos, pero el partido se jugó igual, incluso llegaron grandes cantidades de seguidores nazis, exhibiendo sin pudor sus símbolos, y que fueron bien recibidos, incluso con afecto, por algunos partidos británicos.

La esvástica nazi ondeando en la tribuna, el himno en suelo inglés, y los jugadores alemanes saludando brazo en alto, fueron preludios de lo que iba a ocurrir años más tarde.

El 14 de mayo de 1938, la selección inglesa de fútbol se enfrentó a Alemania ante 110 mil espectadores en el Olympiastadion de Berlín, en el marco de su tour europeo. Oficiales nazis de muy alto rango como Hermann Göring, Rudolf Hess, y Joseph Goebbels se encontraban observando el partido, no así el propio Adolf Hitler, quien no estaba presente. La imagen del encuentro se dio en el momento que sonó el himno nacional alemán, y los futbolistas ingleses alzaron sus brazos para hacer el saludo “Heil Hitler”.

La orden fue dada desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, en busca de mantener una situación pacífica con Alemania. El plantel inglés se negó en un principio, pero el embajador británico debió intervenir y les indicó que hicieran el saludo por el bien de las relaciones anglo-germanas.

En aquel entonces, el nazismo no era mal visto por la clase alta, como el Duque de Windsor, o las hermanas Diana y Unity Mitford. De hecho, los jugadores hicieron el saludo siguiendo ordenes de un mandatario, sin saber mucho de esta doctrina nazi.

Este gesto tuvo su recompensa, ya que el 30 de septiembre de 1938, el Primer Ministro británico Neville Chamberlain visitó el aeródromo de Heston tras una conferencia en Múnich con el propio Adolf Hitler y otros mandatarios europeos. En esas reuniones se dio el Pacto de Múnich, que permitía la anexión de algunas partes de Checoslovaquia a Alemania, a cambio de una no agresión entre Inglaterra y los alemanes. Un año después, ambos países se declaraban la guerra.

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