Daniel Arcucci, sobre Maradona: “Fue mágico”

“No hay pregunta que no tenga respuesta”, dice el periodista deportivo Daniel Arcucci que, en 1982, inició sus estudios en el Círculo de Periodistas Deportivos. ¿Quién pensaría que su vida cambiaría tanto tras buscarlo al Diego ese día del año 1985 en el aeropuerto para hacerle una entrevista para la revista El Gráfico? Sumándole también que, debido a que tenía que pasar la navidad con él, no le contestaba el teléfono y no le quedó otra salida que insistirle para poder lograr la entrevista aquel ese 25 de diciembre, esperando fuera de su casa desde muy temprano, pudo conseguir y que actualmente piensa que fue muy mala, tal vez por inexperiencia. Desde aquel encuentro todo cambió y fueron formando, sin darse cuenta, una amistad que ya cumple más de 30 años.

Maradona cumple 57 años y Arcucci le contó a Marketing Fútbol Club sobre la relación entre ambos y otras intimidades.

“En la nochebuena del 2015 pase la navidad con él en su casa de Villa Devoto. Había sido una fiesta familiar como la de cualquiera salvo por dos detalles: habían tirado más fuegos artificiales que en una final del mundo y que había una banda de música. Yo era una especie de infiltrado. En un momento, Diego agarra el micrófono de la banda y se dirige hacia su familia diciendo: ‘Les habla Diego Armando Maradona, el hombre que le hizo dos goles a Inglaterra y uno de los pocos argentinos que sabe cuánto pesa la Copa del Mundo'”, relató..

– ¿Por qué no te gusta que le digan Dios?

No me gusta porque creo que le hizo mucho daño. Ya de por sí, ser Maradona es muy difícil pero también es una carga. Le da una omnipotencia que le ha hecho mucho daño. Yo lo tomaba y lo aceptaba como si fuera un juego, como una forma de mostrar una admiración que es exagerada. Lo tomo desde el lado risueño y no desde el lado folclórico.

– Contame sobre tu experiencia en el Mundial de México ’86…

Yo no sabía que iba a ir al Mundial 86, me enteré muy encima del mismo. Me mandaron a otra zona, entrevisté a Platini, entre otros, y me sumé a Argentina en las Semifinales. Llegué a la concentración y Diego me hizo una broma pesada porque al verme me dice: “¿Qué hacés acá?”, me dice que me tenía que ir y en el grupo de periodistas me miraban mal. A los 10 metros se da vuelta, me dice que era una broma y agregó: “Estamos para ganarle a todo el mundo”. Duró un minuto la broma, pero para mí fue una eternidad.

– ¿Qué tan fan del Diego eras antes de conocerlo?

No era tanto, yo no era Maradoniano. Me gustaba porque me gustaba el fútbol en general pero no era Maradoniano. Y yo te digo ahora, si vos me preguntas, no soy un Maradoniano sino un Maradonólogo. Tengo un aprecio ya a esta edad, yo decía que no era amigo de Maradona, no éramos amigos, con un amigo es una cosa, pero no por mí sino por él. Es muy fácil sentirse: ‘Yo soy amigo de Maradona’, el tema es que él lo sienta y creo que sí, que después de toda esta experiencia, podemos decir que somos amigos. Hemos compartido cuestiones y secretos personales que hacen que sea su amigo.

– En varias entrevistas dijiste que estar con Maradona es esperar, ¿a qué se debe?

Que hay que ser paciente y saber esperar. Yo estuve tres días en Dubai sin grabar ni un solo minuto para el libro y llegó un momento en que me desesperé y eso que lo conozco hace 30 años. Confirmé algo que fui aprendiendo en estas tres décadas y es que hay que ser paciente con el Diego. Vale la pena la espera. En un momento decía: ‘¿Qué estoy haciendo acá?’ y si me hubieras preguntado en ese momento si me arrepentía yo te hubiera dicho que sí. El tiempo me dio la razón. Fue una jugada de mucho riesgo, pero valió la pena.

– ¿Cómo fue la única pelea que tuvieron en estos 30 años?

Fue un distanciamiento. Cuando él jugaba en Argentina en el año 95/96 yo todos los domingos, que jugaba Boca, iba a la casa de Maradona en Habana y Segurola a hacerle entrevistas para la revista El Gráfico y un día él me cuenta que se iba ir a Suiza a una clínica de recuperación y que se iba a internar por dos semanas y me dice: ‘Pero no digas nada’, entonces yo lo pongo en la nota que Diego no iba a estar en las próximas dos semanas, lo cuento en la intimidad de El Gráfico pero no lo público y Proietto, en su afán de promocionar la nota, habla con Víctor Hugo al día siguiente y dice: ‘En El Gráfico de esta noche Daniel Arcucci va a contar toda la verdad del viaje de Maradona’. Diego lo escuchó y se enojó mucho, al tiempo vuelve de Europa y yo lo llamo para saludarlo por el cumpleaños. Me atiende Lito Pintos y cuando le va a pasar el teléfono escuchó la voz del Diego preguntando quien es y al saber que soy yo se escucha que dice:’Decile que le devuelva la cara al perro’. Estuvimos sin hablarnos hasta el Mundial 98 que nos encontramos en Francia en el día de Argentina contra Holanda que no me hablo y me dio un abrazo como si nada hubiera pasado. Se olvidó de la pelea Maradona.

– ¿Cómo lo ves al Diego 30 años después?

– La característica del Diego son las metamorfosis de Maradona. Es muy difícil ver a dos Maradona iguales. No es solo el clásico envejecimiento, son cambios realmente que parecen personas diferentes. La vida de Maradona está hecha de muertes y resurrecciones constantes. Es una vida en la que Diego muere y resucita repetidamente. Lo hace inmortal de alguna manera.

– ¿Cómo es tu relación con Maradona hoy en día?

Digamos que es adulta, somos dos amigos que nos encontramos y nos ponemos a recordar cosas. Nos respetamos mucho, yo respeto mucho todo lo que ha vivido y el me respeta mucho a mí. La palabra es respeto.

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