Mundial de 2002: la final desconocida

En 2002, Bután y Montserrat disputaron una final paralela

El día de la reconocida final, una empresa preparó un duelo con las dos peores Selecciones que no disputaron el certamen. ¿Quiénes eran y cómo terminó?

En aquel momento, Bután y Montserrat eran las dos selecciones que ocupaban los últimos puestos del ranking FIFA. La selección asiática nunca había conseguido ganar un partido oficial en toda su historia, mientras que Montserrat sólo había logrado dos victorias, lo que convertía a ambos conjuntos en duros competidores por el puesto de peor selección del mundo.

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El partido se llevó a cabo gracias a dos agentes publicitarios holandeses, sumado al fracaso de no clasificarse para aquel Mundial, con el simple fin de animar al pueblo asiático. Así fue cómo surgió la idea de jugar una final complementaria el mismo día que se celebraba la oficial, pero en este caso el partido decidiría algo completamente opuesto.

Si bien la preparación de la final paralela no fue para nada fácil, se terminó realizando. Con la confirmación, ambas selecciones se pusieron a punto. Incluso Bután fichó a un entrenador holandés de inferiores, Arie Schans, que viajó el último mes al país asiático para preparar intensivamente el encuentro. Dicho partido tomó tanta importancia que en los días previos se sucedieron las entrevistas a jugadores de ambos conjuntos en las que todos se mostraban confiados de la victoria. Además, el amistoso estuvo reconocido por la FIFA, y como tal debía tener un colegiado internacional. El elegido fue Steve Bennet, árbitro de Premier League.

En la misma fecha (30 de junio de 2002) que la final disputada por Brasil y Alemania en Yokohama, se celebró en el estadio de Changlimithang un encuentro que movilizó a muchos espectadores. Por supuesto, inimaginable igualar los 70.000 de la final oficial, aunque cerca de 20.000 aficionados asistieron al estadio nacional de Bután para ver el encuentro.

Bután terminó ganando el partido por 4-0 y sin oposiciones. El desafío fue difícil para el equipo visitante, debido a tener en contra al público. Al largo viaje se le sumó la altura (de más de 2.000 metros sobre el nivel del mar) donde jugaron sin estar acostumbrados. Por último, pero no menos importante, la baja a última hora de varios jugadores por haber ingerido comida en mal estado. Nunca se sabrá si, en otras condiciones y en otro lugar, el resultado habría cambiado, pero lo que es seguro es que aquel encuentro significó todo un evento en ambos países.

Al terminar el partido, se realizó la entrega de trofeos con una peculiaridad. Se entregó a los capitanes de cada Selección, una Copa partida a la mitad, como muestra de deportividad. A pesar del resultado real, el encuentro se tomó como una muestra de hermandad y honor, por tal motivo ambos festejaron lo que será, probablemente, la única copa que logren en años.

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